Algo sobre la vida diaria
siente

Corazón, siente sin sentir
Late fuerte,
Hazme estremecer
No te des por vencido sin luchar
Busca, sin encontrar
Que tus ojos observen
Lo inobservable,
Que sacudan tu cuerpo,
Lo hagan vibrar,
Y al vibrar sientas ganas
Ganas de seguir luchando
Por ese amor.

©Enrique Hinostroza 2012

Avanza lentamente

Avanza lentamente
paso a paso
aún quedan heridas sin sanar
llagas sin cerrar
no desesperes
avanza lentamente
no crearé ilusiones
simplemente sentimientos
frutos de tu paciencia y amor
avanza lentamente
sin dudar

® Enrique Hinostroza 2012

Cómo hacerte saber

¿Cómo hacerte saber…
Que nadie quiere estar solo…
Que para no estar solo hay que dar…
Que para dar, debemos recibir antes…
Que para que nos den también hay que saber pedir…
Que saber pedir no es regalarse…

Mario Benedetti
Fragmento

Perdición


Una habitación de no mas de 12 metros cuadrados, cuatro paredes a mi alrededor, un cama hecha con cartón y cientos de periódicos simulando la más grandiosa cobija es lo único que me queda después de haber sido el hombre más feliz de mi ciudad, tenía esposa, hijos y un buen empleo no era el mejor, no fue lo que estudie, pero hacia cosas productivas que ayudaban a los demás y me sentía feliz por eso.

Vivo en una de las ciudades más peligrosas del mundo, según los periódicos internacionales, algo en lo que no estoy de acuerdo llevo viviendo aquí más de 30 años y nunca me ha pasado nada, no hasta ahora.

Un día como cualquier otro me levante temprano, desayune, me despedí de mi familia para ir al trabajo, fue así que empezó mi tragedia.

Camino al trabajo todo parecía tan normal, en sí era como cualquier otro día, en el trabajo todo transcurría como de costumbre hasta la hora de comida las 2:00 pm fui el último en salir de la oficina ya que quería ir a ver a mis hijos que estaban de vacaciones, por eso pedí permiso de salir temprano para poder verlos lo más pronto posible, así fue que me quede adelantando un poco de trabajo.

No sé si me estaban observando o fue simple casualidad pero al encontrarme sólo recibí una llamada

-Señor Ming su esposa e hijos han sido secuestrados, si  quiere tenerlos nuevamente con usted tendrá que pagarnos 150 mil pesos, no intente llamar a la policía o morirán.  Pronto recibirá una llamada diciéndole dónde y cómo entregarnos el dinero, manténgase al pendiente del teléfono de su casa de no ser contestada la llamada instantáneamente mataremos a su familia.

Incapaz de reacción alguna solté el teléfono y me quede paralizado por más de 15 min hasta que un compañero de trabajo llego y me pregunto si todo estaba bien,  inconscientemente salí rápidamente de la oficina sin decir palabra alguna, maneje a exceso de velocidad sin importarme los señalamientos o si arriesgaba mi propia vida, al llegar a la casa encontré la puerta abierta, entre lentamente pase por la sala, observe una y otra vez , luego fui a la cocina y no note nada extraño, corrí hacia las habitaciones pero no encontré a nadie fue entonces cuando caí en llanto, me agobiaba el sentimiento de impotencia, coraje, rabia, frustración de no saber qué pasaba.

Recordaba una llamada pero todo era tan vago que no sabía si fue un sueño,  parte de mi imaginación o todo era una realidad que no quería asimilar.

Confundido con lo que estaba pasando regrese al trabajo donde mi jefe y compañeros se encontraban preocupados por mí, éstos estaban más enterados de lo que pasaba ya que al enterarse de cómo salí eufóricamente, rápidamente revisaron las cintas de vigilancia y grabaciones de los teléfonos, siendo así la manera en que se enteraron de el hecho que acontecía.

Dos horas después ya más tranquilo tomé la decisión de hacer hasta lo imposible por conseguir el dinero que pedían por el rescate. En menos de una semana vendí mi carro, hipoteque la casa y pedí un préstamo extra al banco, finalmente todo valía la pena si lograba recuperar lo que más amé en la vida.

Luego de haber pasado la primera semana en espera empecé a preocuparme ya que no me había alejado ni un momento de la casa y los secuestradores no habían llamado a la casa. Quince días después recibí la llamada donde me indicaron el proceso de pago, cuándo y dónde dejarían a mi familia.

He gritado una y mil veces tu nombre al aire deseando que el dulce soplo del viento nocturno lleve hasta ti mi voz, voz que emana desde lo más profundo de mi corazón, corazón que anhela decirte te quiero.
Enrique Hinostroza
Lentamente

Acercate lentamente
No tengas miedo
Siente como mi pecho arde
Arde de amor por ti
Acercate lentamente
No tengas miedo
Que este fuego nunca se apague
Avivalo con las dulces caricias de tus labios
El perfume penetrante de tu cuerpo
El roce de tus calidos dedos y
El fuerte palpitar de tu corazón
Acercate lentamente
No tengas miedo
Que este fuego sea tan grande como tenga que ser
Que encienda la flama de tu corazón
Que sean las dos una y una para los dos
Acercate lentamente
No tengas miedo

marcos rojizos

Miradas de gatita sobre marcos rojizos

impregnados en miel se seco un tumor en mi cuaderno

la agilidad de la gatita lo llevo bien lejos

quien no se escondería en el regazo de la armonía después de tocar el averno

yo no huí, busque un lugar tibio y cálido donde reposar y dormir

similar al refugio de un cachorro en tiempos de miedo

no lo encontré, pensé en la gatita y me acosté en el frió de la tierra

sintiendo de apoco gotitas y gotitas de leche caer sobre santiago

no me di cuenta que ella me llamo, yo estaba muerto

no me quitaras un perdón porque me sorprendió tu bondad

estabas lejos pero actuaste a mi lado

mas que un perdón, te debo un gracias

11 reproducciones

lasnochesdeennochescomoesta:

Nueva presencia/Meira Delmar

Voz: Omar González

 

Venías de tan lejos como de algún recuerdo.

Nada dijiste. Nada. Me miraste a los ojos.
y algo en mí, sin olvido, te fue reconociendo.

Desde una azul distancia me caminó las venas
una antigua memoria de palabras y besos,

y del fondo de un vago país entre la niebla
retornaron canciones oídas en el sueño.

Mi corazón, temblando, te llamó por tu nombre.
Tú dijiste mi nombre… Y se detuvo el tiempo.

La tarde reclinaba su frente pensativa
en las trémulas manos de los lirios abiertos,

y a través de las nubes los pájaros errantes
abrían sobre el campo la página del vuelo.

Con los hombros cargados de frutos y palomas
interminablemente pasaba el mismo viento,

Y en el instante claro de los bronces mi alma,
llena de ángelus, era como un sitio en el cielo.

Una vez, antes, antes, yo te había perdido.
En la noche de estrellas, o en el alba de un verso.

Una vez. No sé donde… Y el amor fue tan sólo
encontrarte de nuevo.

No le pude poner ahí ero me gusto un día cualquiera

Gracias, veré si de puede permitir comentarios o algo así.

Saludos